LAS COMPETENCIAS MÁS SOLICITADAS POR LA EMPRESAS A LA HORA DE SELECCIONAR A SU PERSONAL. TAMBIÉN HABLEMOS DE VALORES.

 

Liderazgo, autonomía, trabajo en equipo, motivación, innovación, negociación, orientación al cliente, productividad, habilidad comunicacional, son competencias que las empresas requieren en su personal al momento de contratarlos. Pero bien, ¿qué son las competencias laborales?

 

Ellas se refieren a un conjunto de destrezas, conocimientos y actitudes que una persona debería tener para desempeñarse exitosamente en un puesto de trabajo. Las empresas en general, buscan actualmente profesionales que tengan estas cualidades y no sólo el conocimiento teórico que les entrega su título académico o la práctica que otorga la experiencia.

 

Esta tendencia que se viene dando desde hace años, la cual es fruto de la necesidad de seleccionar al personal de acuerdo a ciertas competencias específicas, le ha permitido a las empresas mejorar los resultados de sus incorporaciones, elevar el nivel de conciencia del personal en su propia superación, facilitar los procesos de promoción interna, entre otros beneficios generados al considerar esta “habilidades”.

 

Si bien cada profesión en el mundo laboral exige habilidades distintas, hay por lo menos 10 competencias que las empresas buscan en los empleados que contratan para que puedan desempeñar con éxito un puesto de trabajo. Ellas son:

 

Trabajo en equipo: es una cualidad fundamental y muy valorada. Quienes la poseen están habilitados a escuchar las opiniones de los demás, así como estar dispuesto a colaborar y generar un ambiente de compañerismo.

 

Creatividad: es la capacidad de inventar, crear nuevas ideas y ver la realidad de otra manera. Permite innovar y encontrar soluciones alternativas a los problemas cotidianos.

 

Autoconfianza: consiste en la seguridad en uno mismo. Las personas que tienen autoconfianza son atrevidas, no les importa el que dirán y poseen la capacidad de sobreponerse. Está muy relacionado con la autoeficacia y autoestima.

 

Orientación al cliente interno y externo: es la capacidad de demostrar sensibilidad por las necesidades o exigencias que un conjunto de clientes potenciales externos o internos puedan requerir en el presente o en el futuro.

 

Orientación a los resultados: es la habilidad de encaminar todos los actos al logro de lo esperado, actuando con velocidad y sentido de urgencia ante decisiones importantes, necesarias para superar a los competidores, satisfacer las necesidades del cliente, o mejorar la organización.

 

Flexibilidad: es la destreza de adaptarse a los cambios, distintos entornos, circunstancias y personas. Quien es flexible posee capacidad de renovación continua y una mente abierta.

 

Liderazgo: capacidad para dirigir a un grupo o equipo de trabajo en una dirección determinada, incentivándolos para que trabajen en forma entusiasta por un objetivo común.

 

Negociación: es la herramienta que poseen aquellos capaces de llegar a un acuerdo respecto a un asunto determinado centrándose en el problema y no en la persona.

 

Comunicación: capacidad de escuchar, hacer preguntas expresar conceptos e ideas en forma efectiva.

 

Conocimiento de la industria y el mercado: capacidad de prever las tendencias, las diferentes oportunidades del mercado, las amenazas de las empresas competidoras y los puntos fuertes y débiles de la propia organización.

 

Tolerancia a la presión: habilidad para seguir actuando con eficacia en situaciones de presión de tiempo y de desacuerdo.

 

Calidad del trabajo: es la excelencia en el trabajo. Implica tener amplio conocimiento de los temas del área de la cual uno es responsable; comprender la esencia de los aspectos complejos para transformarlos en soluciones prácticas y operables en la organización.

 

En cierta medida los empleados deben contar con estas estas habilidades ya que son útiles para desenvolverse en un puesto de trabajo, pero deben tener en cuenta que para potenciarlas es primordial conocernos a nosotros mismos y saber cuáles son nuestras fortalezas, así como nuestras carencias y limitantes.

 

La pregunta que desde hace tiempo me hago es si la experiencia existe, las competencias fueron bien evaluadas, por qué puede fallar un proceso de selección, por qué alguien que ingresa a un nuevo trabajo puede no estar a gusto o la empresa no resultar totalmente conforme con el nuevo colaborador.

Tal vez haya más respuestas, las vinculadas a clima, expectativas diferentes a las oportunidades reales u otras. A pesar que todas son desde luego válidas, mi parecer es que hoy tenemos que considerar y trabajar en la evaluación de Valores. Hasta qué punto las empresas tienen claridad acerca de sus valores y con qué profundidad se trabaja durante el proceso de selección en transmitir esos valores a los candidatos y en indagar acerca de los propios de cada postulante. Si este punto no es compartido, más temprano que tarde, podría darse una fractura que desde lo cultural será capaz de producir un quiebre en el vínculo. Por eso digo que la experiencia y las competencias son básicas, pero los valores son fundamentales.

 

 

Adrián Grimberg